miércoles, 23 de febrero de 2005

fantásticos

Al caer de la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo: -Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas? -Yo no- respondió el otro-. ¿Y usted? -Yo sí- dijo el primero, y desapareció.
G.L.F.

Una mujer está sentada sola en su casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta.

T.B.A.

¡Qué extraño!- dijo la muchacha, avanzando cautelosamente-. ¡Qué puerta más pesada! -La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
-¡Dios mío! -dijo el hombre-. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos ha encerrado a los dos!
- A los dos no. A uno solo -dijo la muchacha.
Pasó a través de la puerta, y desapareció.

I.A.I.

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